L´Orfeo

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La búsqueda del amor nos lleva del cielo al infierno en esta obra maestra mítica.

 

Cuando la muerte reclama a su esposa el día de su boda, Orfeo debe adentrarse en el Inframundo para rescatarla. ¿Podrá su música conmover incluso a los propios dioses? Un mito clásico une la partitura poderosamente expresiva de Monteverdi con una nueva puesta en escena del artista y director ganador del Olivier Award William Kentridge.

 

Con un reparto de especialistas en interpretación historicista que incluye a Krystian Adam como Orfeo, Francesca Aspromonte como La Musica/Euridice, Leia Lensing como Proserpina, Callum Thorpe como Caronte y Davide Giangregorio como Plutone. Jonathan Cohen dirigirá la Orchestra of the Age of Enlightenment.

 

Cantada en italiano con sobretítulos en inglés.

 

 

Argumento

Prólogo

La acción tiene lugar en dos lugares contrastantes: los campos de Tracia (actos 1, 2 y 5) y el Inframundo (actos 3 y 4). Una tocata instrumental​ precede a la entrada de la Música, que representa el «espíritu de la música», que canta un prólogo de cinco estancias en verso. Después de una graciosa bienvenida a la audiencia, anuncia que puede, a través de dulces sonidos, «calmar todos los corazones atribulados». Canta un himno adicional al poder de la música, antes de presentar al protagonista principal del drama, Orfeo, quien «cautivó a las bestias salvajes con su canción».

 

Acto primero

Después de la última solicitud de silencio de la Música, se levanta el telón en el primer acto para revelar una escena pastoral. En un prado en medio del campo, ninfas y pastores celebran con alegría el día esplendoroso en que se casarán el mítico cantor de la Tracia, Orfeo, y su amada, la ninfa Eurídice; cantan uno de los pasajes corales más representativos de la época, «Lasciate i monti». Actúan a la manera de un coro griego, comentando la acción tanto en grupo como individualmente. Un pastor anuncia que es el día de la boda de la pareja; el coro responde, primero en una majestuosa invocación («Ven, Himeneo, oh ven») y luego en una alegre danza («Deja las montañas, deja las fuentes»). Orfeo y Eurídice cantan sobre su amor mutuo antes de partir con la mayoría del grupo para la ceremonia de boda en el templo. En el escenario canta un breve coro, comentando cómo Orfeo solía ser uno «para quien los suspiros eran comida y el llanto bebida» antes de que el amor lo llevara a un estado de felicidad sublime.

 

Acto segundo

Rodeado por los pastores, Orfeo entona un canto a la naturaleza y cuenta cómo corría por los sombríos bosques antes de haberse enamorado, donde proclama: «Después del dolor, uno está más contento, después del dolor, uno es más feliz»". La alegría se interrumpe abruptamente cuando llega la Mensajera, quién le anuncia a Orfeo que, mientras recolectaba flores, una serpiente mordió a su amada Eurídice, causándole la muerte. El coro expresa su angustia: «¡Ah, amargo acontecimiento, ah, destino impío y cruel!», mientras que la Mensajera se castiga a sí misma como portadora de malas noticias («Para siempre huiré, y en una caverna solitaria llevaré una vida conforme con mi dolor»). Orfeo, después de desahogar su dolor e incredulidad («¿Estás muerta, vida mía, y respiro?»), declara su intención de descender al Inframundo y persuadir a su gobernante para que permita que Eurídice vuelva a la vida. De lo contrario, dice: «Me quedaré contigo en la compañía de la muerte». Se marcha y el coro reanuda su lamento.

 

Acto tercero

Orfeo llega a la laguna Estigia acompañado por la Esperanza, pero esta le anuncia que no puede llevarlo más allá porque vio grabado en la piedra el texto que cita a la Divina Comedia de Dante: «Abandonad toda esperanza los que entráis».​ Orfeo ahora se enfrenta al barquero Caronte, quien se dirige a Orfeo con dureza y se niega a llevarlo al otro lado del río Estigia. Orfeo intenta persuadir a Caronte cantándole una canción halagadora («Espíritu poderoso y divinidad poderosa»), y, aunque el barquero se conmueve con su música («Ciertamente me encantas, apaciguando mi corazón»), no le permite pasar, alegando que es incapaz de sentir piedad. Sin embargo, cuando Orfeo toma su lira y toca, Caronte se calma y se duerme. Aprovechando su oportunidad, Orfeo roba el bote del barquero y cruza el río, entrando en el Inframundo mientras un coro de espíritus infernales celebra al Hombre, esa criatura que no intenta ninguna empresa en vano, y contra el cual la Naturaleza no sabe armarse: «Ha domado el mar con maderas frágiles y desdeñado la furia de los vientos».

 

Acto cuarto

En el Inframundo, Proserpina, reina de Hades, que se ha visto profundamente emocionada por el canto de Orfeo, le ruega al rey Plutón, su marido, por la liberación de Eurídice. Conmovido por sus súplicas, Pluton accede con la condición de que, mientras conduce a Eurídice hacia el mundo, Orfeo no mire hacia atrás. Si lo hace, «una sola mirada lo condenará a la pérdida eterna». Entra Orfeo, conduciendo a Eurídice y cantando confiado que ese día descansará sobre el blanco regazo de su mujer. Pero mientras canta se cuela una nota de duda: «¿Quién me asegurará que ella me sigue?». Quizás, piensa, Plutón, movido por la envidia, ha impuesto la condición por despecho. De repente, distraído por una conmoción fuera del escenario, Orfeo mira a su alrededor; inmediatamente, la imagen de Eurídice comienza a desvanecerse. Un espíritu, ministro de Plutón, le amonesta: «Roto has la ley, e indigno eres de gracia». Ella canta, desesperadamente: «¿Me pierdes por demasiado amor?» y desaparece. Orfeo intenta seguirla, pero una fuerza invisible lo atrae y expulsa del infierno. El coro de espíritus canta que Orfeo: «Venció al infierno Orfeo y fue vencido por sus propias pasiones».

 

Acto quinto

De vuelta en los campos de Tracia, Orfeo tiene un largo soliloquio en el que lamenta su pérdida, elogia la belleza de Eurídice y decide que su corazón nunca más será atravesado por la flecha de Cupido. Un eco fuera del escenario repite sus frases finales. De repente, en una nube, Apolo, dolido por el sufrimiento que aqueja a su hijo, desciende del Olimpo y lo reprende: «¿Por qué te entregas a ti mismo como presa de la ira y el dolor?» Invita a Orfeo a dejar el mundo y unirse a él en los cielos, donde reconocerá la semejanza de Eurídice en las estrellas. Orfeo responde que sería indigno no seguir el consejo de un padre tan sabio y juntos ascienden. Un coro de pastores concluye que «el que siembra en el sufrimiento cosechará el fruto de toda gracia», antes de que la ópera termine con una vigorosa morisca.

 

Final del libreto original

En el libreto de Striggio de 1607, el soliloquio del quinto acto de Orfeo es interrumpido, no por la aparición de Apolo, sino por un coro de ménades o bacantes —mujeres salvajes y borrachas— que cantan sobre la «furia divina» de su maestro, el dios Baco. La causa de su ira es Orfeo y su renuncia a las mujeres; él no escapará de su ira celestial, y cuanto más tiempo los evade, más severo será su destino. Orfeo abandona la escena y su destino queda incierto, ya que las bacantes se dedican durante el resto de la ópera a cantar y bailar salvajemente en alabanza a Baco. La autoridad en música antigua Claude V. Palisca cree que los dos finales no son incompatibles; Orfeo podría evadir la furia de las bacantes y ser rescatado por Apolo.​ Sin embargo, esta alternativa termina en cualquier caso más cerca del mito clásico original, donde también aparecen las bacantes, pero se hace explícito que lo torturan hasta la muerte, seguido de un reencuentro como una sombra con Eurídice, pero sin apoteosis ni interacción. con Apolo.

Programa y reparto

Equipo creativo
Director musical: Jonathan Cohen
Dirección de escena: William Kentridge
Diseño de escenografía: Sabine Theunissen
Diseño de vestuario: Greta Goiris
Coreografía: Gregory Maqoma
Diseño de iluminación: Urs Schöenbaum
Diseño de video: Janus Fouche

 

Orchestra of the Age of Enlightenment
The Glyndebourne Chorus

 

El reparto incluye
Orfeo: Krystian Adam
La Musica / Euridice: Francesca Aspromonte
Messaggera: Xenia Puskarz Thomas
Proserpina: Leia Lensing
La Speranza: Kieron-Connor Valentine
Caronte: Callum Thorpe
Plutone: Davide Giangregorio

 

Horarios de las funciones
Los horarios están sujetos a cambios.

 

18, 24 y 27 de junio
3, 7, 10, 18, 20, 23 y 25 de julio
Apertura del recinto: 15.30 h
Inicio de la ópera: 17.30 h
Intermedio 90 min
Fin de la ópera: 20.50 h

 

14 y 21 de junio
12 de julio
Apertura del recinto: 14.00 h
Inicio de la ópera: 16.00 h
Intermedio 90 min
Fin de la ópera: 19.20 h

Glyndebourne

Los fundadores de Glyndebourne, John Christie y su esposa Audrey Mildmay, abrieron el primer festival aquí en 1934. Hoy en día, nuestro auditorio de renombre mundial y los estándares de excelencia son testimonio de la ética original de John: no sólo lo mejor que podemos hacer, sino lo mejor que se puede hacer en cualquier lugar.


En los años siguientes, Glyndebourne continuó siendo encabezada por la familia Christie, George Christie en 1962 y luego su hijo Gus, ahora Presidente Ejecutivo, en 2000.

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